No nos engañemos: hay animales que nos enamoran por su aspecto. Los vemos tan adorables que nos dan ganas de atravesar la pantalla y llevárnoslos a casa.
Si hay un gato que destaca, ese es el Maine Coon. Grandote, peludito y con aspecto de lince en miniatura, es posiblemente una de las razas más conocidas. Se llama así por su origen en Maine, Estados Unidos, pero hay quien especula que en realidad procede de los bosques noruegos. Su popularidad se ha extendido por todo el mundo.
Hoy en Pawify te contamos algunas características sobre ellos.
Un gato de invierno
Que los Maine Coon son felinos invernales no es ningún secreto. Al igual que los Husky, es un animal que se sentirá más cómodo en hábitats de temperaturas bajas. Su gran cantidad de pelo está pensada para mantenerse en calor en la nieve.
¿Te has fijado en su cola? Sus antepasados la mantenían erguida para poder andar en la nieve. Y sus patas, que se asemejan a raquetas, hacían la misma función.
A pesar de que su denso pelaje resulta muy atractivo, estos gatos lo pasan muy mal en verano. Por ello, si tienes uno o tu intención es tenerlo, te recomendamos mantener la casa lo más fresquita posible. Durante las olas de calor es buena idea poner toallas húmedas en el suelo, para que puedan posarse encima y humedecerse las almohadillas.
“El gigante gentil”
Si los Maine Coon se han ganado este sobrenombre es por algo. Son felinos cariñosos a la par que independientes, sociables sin resultar agobiantes. Se llevan muy bien con otros animales, pero también con los niños. Son buenos, pacientes y tranquilos, de manera que son la compañía adecuada para los más pequeños de la casa.
No obstante, hay que considerar que es una de las razas felinas de mayor tamaño. Fue considerada la más grande hasta que se introdujo el Savannah. Por tanto, si tienes criaturas en casa, mantén los ojos abiertos. Les gusta mucho cogerlos en brazos, y los Maine Coon se dejan, pero los peques podrían hacerse daño. Sin importar la raza o el tipo de mascota, supervisa siempre los momentos de juego entre animales y niños.
Leyendas urbanas: Maria Antonieta y los Maine Coon
Más que una leyenda es un cuento popular… y es que se dice que Maria Antonieta tuvo algo que ver. Mientras intentaba escapar de Francia en barco, se llevó a sus gatos consigo. Ella no logró su objetivo, que era llegar a Estados Unidos, pero los felinos sí lo hicieron. Se cree que tras llegar a la costa de Wiscasset, Maine, se reprodujeron con otras razas y así comenzaron los cruces hasta el Maine Coon que conocemos hoy día.
Cuidados necesarios
Para que tu gigante gentil disfrute de una buena vida a tu lado, necesitarás tener en cuenta unas cuantas cosas:
- Alimentación principalmente proteica, como todos los gatos. Al ser de mayor tamaño, asegúrate de que siempre tienes sacos de sobra. Puedes combinar comida seca y húmeda, pero lo más importante es que sea rica en proteinas animales y baja en granos.
- El peine es indispensable. A los felinos de pelo tan largo se les hacen fácilmente enredos, rastas y nudos. Péinalo todos los días. Presta especial atención durante los cambios de estación y días húmedos.
- Al igual que con cualquier mascota, llévalo periódicamente al veterinario. Las revisiones son tan importantes como las urgencias.
Hoy en día se pueden encontrar gatos que son cruce con otras razas. Es posible que algunas de las características mencionadas también estén presentes, aunque no se trate de Maine Coon puros. Infórmate siempre antes de adoptar y asegúrate de que tienes todo lo necesario para poder acoger a tu peludito y que forme parte de tu familia.
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