Los mitos sobre los gatos han existido durante siglos, y todavía hoy siguen perjudicando su adopción. Aunque son animales inteligentes y fascinantes, muchos siguen viéndolos con prejuicios. De hecho, ya en el Antiguo Egipto se les veneraba… ¡y parece que algunos aún lo recuerdan!
Sin embargo, hoy en día muchas personas siguen teniendo una imagen negativa sobre ellos. Y es que aunque los felinos han ido ganando terreno como mascota preferida, los perros siguen siendo como los compañeros ideales por excelencia.
En Pawify pensamos que todos los animales, a su manera, aportan luz a nuestra vida. De hecho, creemos que los gatos han sido injustamente tachados de malvados, tétricos y otros adjetivos despectivos que no merecen. En este artículo queremos desmentir siete mitos sobre los gatos que no solo dificultan su adopción, sino que perjudican su imagen y promueven actitudes despreocupadas por parte de quienes los tienen.
1. Son ariscos
“Arisco” es, posiblemente, el adjetivo más común cuando se habla de los gatos. Se tiene la imagen de un gato escondido bajo la cama, que no se deja acariciar y bufa constantemente. Pero la realidad es que, al igual que nosotros, su comportamiento está marcado por sus experiencias.
Un gatito que ha vivido una infancia traumática por maltrato o abandono probablemente crecerá viendo a los humanos como un peligro. Es normal que intente protegerse. Asimismo, un gato que no reciba cuidados ni afecto también puede volverse desconfiado.
Si crees que estás cuidando bien a tu gato y aun así notas conductas extrañas, desde Pawify te animamos a consultarlo con un veterinario o etólogo felino.
2. Siempre cae de pie
Por muy impresionante que nos parezca, no, no siempre caen de pie. Como cualquier ser vivo que no puede volar, una caída desde cierta altura puede tener un desenlace fatal.
No es lo mismo caer desde una rama baja que desde un segundo piso o un ático. Además, factores como la salud del gato, su posición en el momento de la caída y el tipo de superficie influyen en el resultado.
3. Tienen siete vidas
No, los gatos no tienen siete vidas, ni nueve ni diez. Esta creencia está relacionada con su gran agilidad y su reflejo de enderezamiento, que les permite girar el cuerpo en el aire para aterrizar mejor. Pero este reflejo no es infalible.
Asi que ya sabes, protege tus ventanas y balcones con mallas, mosquiteras o cañizo. No te la juegues.
4. Dan mala suerte (especialmente los gatos negros)
Los gatos negros han sido víctimas de supersticiones durante siglos, vinculándolos con la mala suerte, las brujas o lo oculto. Incluso hoy, todavía hay quien cree que si un gato negro se cruza en su camino, tendrá un mal día.
No hace falta decirlo: estas ideas no tienen ningún fundamento. Son mitos arcaicos que han causado mucho sufrimiento y rechazo hacia estos animales tan bonitos y especiales.
5. Se llevan mal con los perros
Seguro que alguna vez has oído (o incluso pronunciado) la expresión “son como el perro y el gato”. Pues nada más lejos de la realidad. ¡Muchos perros y gatos se llevan de maravilla! Es más, la mayoría disfrutan de una convivencia pacífica, tranquila y llegan a formar vínculos muy profundos.
Los gatos aportan un tipo de relación distinta a la de los perros: puede ser igual de significativa, aunque menos intensa. Los gatos nos enseñan a amar desde la libertad, no desde la dependencia. Y eso, en estos tiempos de prisas y estrés, es un regalo.
6. Hay que darles un cuenco de leche
Un tópico que sigue muy vigente es el del cuenco de leche. En muchas películas, se puede ver cómo alguien le da un cuenco de leche fresca a un gatito callejero. Aunque es un gesto muy tierno y se hace con la mejor de las intenciones, la leche de vaca puede causarles serios problemas digestivos, ya que la mayoria de los gatos son intolerantes a la lactosa.
Para amamantar a un gatito pequeño te recomendamos que consultes siempre con tu veterinario. Él te informará acerca de las fórmulas, que productos comprar y como debes alimentarlos correctamente.
7. Si hay bebés en casa, los gatos pueden hacerles daño
¡Todo lo contrario! De hecho, se ha demostrado que la exposición temprana a gatos puede reducir el riesgo de alergias en los niños. Los gatos suelen ser muy cuidadosos y sensibles con los bebés y tienden a comportarse de manera tranquila y protectora.
Eso sí, como en cualquier convivencia entre animales y niños pequeños, es importante supervisar. Enseña al bebé a acariciar con suavidad y vigila que el gato no se estrese o saque las uñas sin querer.
¿Y tú? ¿Te animas a adoptar?
Esperamos haber ayudado a desmontar algunos de los mitos más extendidos sobre los gatos. Son animales maravillosos, independientes, afectuosos a su manera, y muy capaces de dar amor (aunque sea a su ritmo).
En nuestra web hay muchos gatos esperando un hogar donde por fin puedan mostrarse tal y como son: únicos, tiernos y especiales. No esperes más, y haz clic aquí para conocerlos y adoptar a tu nuevo mejor amigo felino.
Comentarios